Javier Rosano. Un poquito de fotografía

Fotografía: Making Of

El lado invisible de la fotografía

Et lux in tenebris lucet (Y la luz brilló entre las tinieblas)

Canon 450D, Sigma 10-20. 14 mm, f/5.6, 255 sg e ISO 200

Esta foto ha sido una de las más complejas, al tener que manejar cuatro iluminaciones distintas (la de los flashes exteriores, la cálida interior, la aportada al monje y la que proporciona la luna) así como el momento justo en el que la luna estaría en el horizonte y visible a través de los arcos.

El objetivo de la iluminación exterior era que la luz que atraviesa los arcos incidiera en la pared principal y que la que entra por la puerta del pórtico fuera directamente hacia el monje situado frente a la portada de la iglesia. Debido a la posición de la luna esto no era posible, por lo que lo primero era obtener la combinación de parámetros de la cámara que nos permitiera evitar la luz de la luna y simular ésta mediante flashes sin filtrar.

Puesto que la idea era simular la luz de la luna, era importante que ésta estuviera presente en el encuadre. Para ello hubo que escoger un día en el que la luna apareciera entre los arcos del pórtico. Si bien no es algo muy importante, sí ayuda a equilibrar la composición de la foto, estableciendo además una relación entre ella y el monje.

Para simular la luz de la luna se emplearon tres flashes, encargados de iluminar por separado cada una de las tres partes de las que está compuesto el pórtico: los arcos más próximos a la cámara, la puerta junto con el monje, y los arcos más alejados. Con un único flash (situado en el centro para que la iluminación de la puerta y del monje fuera la correcta) no se conseguía el toque frío de luz en el lateral de los arcos más próximos y la luz que atravesaba el último arco incidía en la pared del fondo estropeando la foto.

Lo siguiente era la iluminación del interior, que correría a cuenta de la Ultrafire WF502B, de luz cálida. Con dos simples pasadas a mínima potencia bastaría, reservando la parte derecha para no iluminar ni al monje ni a la pared de la iglesia, que hubiera apagado la luz fría aportada desde el exterior.

Por último, con el fin de separar al monje del fondo y de resaltar su importancia en la foto, se aportó una iluminación exclusivamente para él con una pequeña linterna de led, manteniendo así la temperatura fría de la iluminación aportada desde el exterior.

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