Si has escuchado el último episodio de Aportando Luz, ya conoces la adrenalina, los fallos, los nervios de última hora y la inmensa emoción que vivimos bajo la sombra de la Luna. Fue una experiencia transformadora. Pero quizás quieres ir más allá de la anécdota y ver las tripas del equipo o saber cómo sacar detalle a los cráteres de la Luna.
Este artículo cuenta con la colaboración de MPB, la plataforma líder para comprar, vender e intercambiar equipo fotográfico y de vídeo de segunda mano, con un amplio catálogo de cámaras, objetivos y accesorios revisados por especialistas y descritos al detalle. equipo fotográfico y de vídeo de segunda mano, con un amplio catálogo de cámaras, objetivos y accesorios revisados por especialistas y descritos al detalle. Encontrarás todo el equipo mencionado en este artículo en MPB.
El equipo
Gestionar un eclipse total requiere repartir tareas. No puedes hacer fotografías de retrato, timelapses y seguimiento a 600 mm con una sola cámara. Por supuesto, quizás no quieres hacer todo eso y es suficiente con una cámara o dos, pero en mi caso, quería sacar el máximo partido posible y, para las partes más críticas, tener algún equipo de backup. Aunque quería disfrutarlo, soy fotógrafo después de todo y las ganas de capturar esos momentos también eran grandes (y, además, también disfruto fotografiando).
Dicho todo eso, este fue el equipo que utilicé para el eclipse total:
Sony A7 IV
Una de las tareas principales en el eclipse era captar los detalles del Sol con el Sony 200-600 mm. Para ello necesitaba una cámara con un gran rango dinámico y suficientes opciones de configuración de disparo, y que además conociera a la perfección, así que la Sony A7 IV era la mejor candidata.
Con esta cámara quería fotografiar las diferentes fases del eclipse: la parcialidad, las perlas de Baily, el anillo de diamantes y la corona solar durante la totalidad.
Además, para no perder el Sol del encuadre (o al menos no durante un buen rato), estaba montada sobre el tracker NOMAD de Move Shoot Move, junto con el kit de contrapesos. Sabía que el equipo superaba la carga máxima que puede soportar el NOMAD, pero esta era una unidad antigua del NOMAD que casi no uso (tengo otra más reciente) y podía forzarlo aunque acabara estropeándose. He decir que funcionó perfectamente, excepto en algunas tomas, e incluso he vuelto a repetir esta configuración (Sony A7 IV + Sony 200-600 sobre el NOMAD con el kit de contrapesos) y seguía todo a la perfección, pero como se dice en estos casos, no lo hagáis en casa.
El filtro que usé en esta cámara fue el Baader 5.0 con un soporte hecho en una impresora 3D.
Y por último, el comportamiento de esta cámara como ISO invariante empieza en ISO 400, algo a tener en cuenta para las fases en las que no hubiera luz suficiente o no podía utilizar tiempos de exposición largos y requeriría subir el ISO. Subir por encima de ISO 400 no me iba a aportar ninguna ventaja y quedarme en ese valor me permitía guardar más información en las altas luces.
Sony A7 V
Esta cámara me la prestó Sony España (¡muchas gracias!) y, acoplada a otro NOMAD (la unidad más nueva de las dos que tengo), tenía un único trabajo: seguir el Sol con el Sony 70-200 mm, a 200 mm, y capturar el mayor rango dinámico posible durante la totalidad.
Su sensor es una bestia para rescatar información en las sombras sin penalizar el ruido, algo vital para el procesado posterior de la corona. La corona podía salirse del encuadre a 600 mm y tener este equipo como backup era un lujo.
Al comportarse mejor que la Sony A7 IV (tiene un paso más de rango dinámico), la podría haber utilizado para captar detalles con el 600 mm, pero prefería hacer esa tarea con una cámara a la que ya estaba acostumbrado. Además, la A7 V no era mi cámara, y cuanto menor sea la focal, menor es el riesgo de quemar el sensor con el Sol (bastantes cosas tenía ya como para preocuparme por una cámara tan nueva y que encima no era mía).
Sony A7 III
Esta cámara está astromodificada, así que su uso con un teleobjetivo estaba descartado. El halo rojo que sale en los contraluces podía hacer que la foto fuera inservible.
La Sony A7III la utilicé para hacer un timelapse con un gran angular, el Sigma 16-28. Aunque apareciera un halo, pasaría más desapercibido a 20 mm que con un teleobjetivo. Con esta cámara quería captar los momentos que rodean a la totalidad, con la sombra que se va acercando, el oscurecimiento y la posterior vuelta a la normalidad.
Aunque parece que llevé mucho equipo, mi interacción con esta cámara fue muy pequeña: el timelapse empezaba 10 minutos antes de la parcialidad y no volví a tocar la cámara hasta después del atardecer.
Sony A7 II
En las cámaras anteriores tenía que fijar unos parámetros de antemano y confiar en que todo funcionara bien, que no quemara las luces más altas o que pudiera levantar las sombras en el revelado sin añadir mucho ruido. No iba a tener tiempo de revisar los histogramas y cambiar parámetros. Y claro, cuantos más años tuviera la cámara, menor rango dinámico iba a tener y más riesgo iba a correr de perder información (aun así, la diferencia con las A7 III y A7 IV no llega a medio paso).
Por tanto, la A7 II la utilicé para los retratos de la familia (con el Samyang 135 mm) en los que tenía algo de margen para revisar el histograma y compensar la exposición (sobre todo en las fases parciales, no tanto durante la totalidad), disparando en remoto durante la totalidad.
Aun teniendo ya varios años, es una herramienta formidable si conoces sus limitaciones.
Dudé entre utilizar la A7 II para los retratos o para el timelapse de paisaje, sustituyendo a la A7 III. La A7 II utiliza una aplicación para conectarse con el móvil en remoto (no solo en el móvil, que es lo normal, sino también en la cámara) y eso complica todo el proceso, pero la A7 III está astromodificada, y trabajar con un 135 mm a contraluz quizás no era buena idea.
Otro equipo
Además de todo lo anterior, llevaba el Seestar S50 para poder seguir el eclipse por la pantalla de la tablet, más cómodo y seguro (sobre todo con niños), e intentar hacer un timelapse de las fases parciales y vídeo de la totalidad, por si podía complementar el material de la A7IV (spoiler: salió mal).
Por último, llevé mi primera cámara de objetivos intercambiables, una Canon 450D, junto con un gran angular y un filtro casero, hecho con parte de unas gafas DIY para el eclipse (con un filtro que resultó más oscuro aún que el Baader 5.0…). Mi idea era captar la evolución del eclipse en una foto de paisaje, para luego hacer la clásica composición del Sol en diferentes momentos. Eso sí, tenía claro que si no tenía tiempo de quitar el filtro en la totalidad y disparar manualmente, no iba a pasar nada (otro spoiler: así fue).


Automatización y parámetros
Fotografiar un eclipse no se improvisa en el campo. Los márgenes de tiempo son tan estrechos que la carga cognitiva te puede bloquear.
Para este evento, decidí llevarme el trabajo hecho desde casa desarrollando herramientas a medida como una Calculadora de Exposición para Eclipses (para automatizar la afección de la extinción atmosférica según la altitud del Sol y el estado real de nubosidad en el cielo) y otra aplicación para que me fuera dando, tanto por audio como en la pantalla del móvil, las acciones a realizar minuto a minuto.
Esto me daba tranquilidad, tanto para no olvidar nada en cada cámara como también para evitar el problema de quedarme en blanco durante la totalidad, algo que ya me habían comentado que podía pasar y que lleva a cometer errores en un momento para el que no hay margen.
Además de todo eso, también tuve que recurrir a otros métodos, no tan elegantes pero igual de efectivos, para anotar parámetros que iba a obtener durante el proceso y que tendría que reutilizar más adelante:

Antes de nada, y como ya había comentado al hablar del bracketing con intervalómetro en cámaras Sony, hacer múltiples exposiciones es nuestro mayor aliado, y por dos motivos:
- Primero, en varios momentos (sobre todo en C2 y C3) no tenemos tiempo para revisar el histograma y ajustar la exposición. Dura tan poco tiempo que para cuando tengamos los nuevos parámetros, el momento ha pasado. Disparar con varias exposiciones maximiza las oportunidades de tener una fotografía correcta.
- Y segundo, hay situaciones como la totalidad en las que el rango dinámico de la escena es mucho mayor que el de nuestra cámara, así que no podremos captar toda la información (luces y sombras) con un solo disparo. Las siguientes imágenes son los RAW sin revelar (incluso sin recorte) más subexpuesto y sobreexpuesto que hice durante la totalidad, para poder captar tanto las partes más brillantes como las más débiles (earthshine):

ISO 400, f/8.0 y 1/400″

ISO 400, f/8.0 y 10″
Dicho eso, que será algo que utilice en varias de las cámaras, vamos a ver los parámetros de las cámaras importantes.
Sony A7II: Retratos durante la parcialidad y totalidad
Seguramente, la cámara que menos preparé en los días previos, porque no había tanta información como para las fotos de detalle del eclipse. Sin embargo, al menos para la parcialidad, tendría tiempo suficiente para hacer pruebas, correcciones y más pruebas.



Durante la parcialidad, entre C1 y C2, utilicé un filtro ND de 10 pasos, con un ISO 100, 1/100 segundos y, creo recordar, un diafragma de f/11 (el diafragma es manual y no aparece en los EXIF). Entre C3 y C4, usé un ISO 100, 1/4000 segundos, pero aquí no recuerdo ni el filtro (probablemente seguiría aún con el ND de 10 pasos) ni el diafragma.
Como curiosidad, me encantan los flares que crea el Sol, con la forma inversa del eclipse, y que cambian según esté situado el Sol en el encuadre. En una toma de arriba se ven los flares a la derecha, mientras que en la siguiente fotografía parece que van desde el Sol hacia mis hijos:

Con estas fotos de la parcialidad, que sí podía ver y disfrutar en la pantalla de la cámara mientras las hacía, ya era feliz.
Antes de la totalidad, dejé la cámara sobre el trípode y conectada a un móvil, para poder disparar en remoto sin tener que ir hasta ella. En el móvil podría ver el resultado y corregir si hacía falta (con el poco tiempo que había, no tendría muchas oportunidades). La idea era jugar con el ISO invariante de la A7II (320 para casos extremos como este), y subir sombras en el revelado.
Cuando llegó el momento de la totalidad, fui a por el móvil y disparé la primera foto. Una vez que llegó al móvil (unos segundos que parecieron minutos) vi que la corona quedaba bastante bien, pero el suelo subexpuesto, e hice una nueva foto con mayor exposición, buscando ese punto en el que la corona está cerca de quemarse, pero hay algo más de luz en el suelo.
Finalmente, me quedé con la primera de ellas, hecha a ISO 320, 1/13 s y f/5.6. Como decía, la corona quedaba bastante bien, pero el suelo muy oscuro. No había problema porque aún tenía margen para subir las sombras al revelar el RAW… Pero, por error al configurar la aplicación de disparo remoto (la aplicación de la cámara no usa los parámetros que estuvieran configurados previamente en el modo normal de operación), las fotos se guardaron JPG, así que las opciones de subir sombras se diluían… Algo se pudo hacer durante el procesado, y la reducción de ruido fue una gran ayuda.
El trabajo de estos archivos fue en Lightroom, excepto el retrato de la parcialidad, que pasó por el antirruido en Photoshop.
Sony A7III: timelapse de la totalidad
Aprovechando que había encontrado una localización con un bonito paisaje, quería aprovechar para captar esos momentos en los que llega la sombra del eclipse, se ve la corona solar durante la totalidad, y vuelve otra vez a hacerse de día.
La idea era disparar la A7III con bracketing de 5 fotos, con 3 pasos de diferencia, para poder captar el momento más oscuro de la totalidad (esto era lo más importante), y tener el máximo margen posible para los momentos de mayor luminosidad. Los parámetros fueron ISO 640 (ISO invariante de la A7III), f/6.3 y tiempos de exposición de 1/5000 – 1/640 – 1/80 – 1/10 – 0.8″.
El intervalo entre toma y toma era de 10 segundos. Corto para la parcialidad pero decente para la totalidad que, repito, era la parte importante. En el procesado del vídeo podría acelerar los momentos de la parcialidad si era necesario. Eso sí, volví a casa con un montón de fotografías, más de 1000, solo de esta cámara.
Una vez en el ordenador, lo primero fue combinar todos los RAW de la misma secuencia en una pila (hay una opción en Lightroom para hacerlo automáticamente por fecha de captura). Después, combinar las fotos de cada pila como HDR. Con eso, ya podía editar los fotogramas del vídeo, con la máximo información posible tanto en luces como en sombras.
Como lección aprendida, me hubiera gustado que la totalidad durara más tiempo en el vídeo (y eso que se reproduce a menos fps que el resto del eclipse), y eso requería un intervalo de tiempo más corto. No obstante, tiene la pega de que hace falta una tarjeta de memoria con mucha más capacidad.
Además, con una de las secuencias de la totalidad pude tener una foto del paisaje durante ese bonito momento:

Como decía antes, es la primera cámara que puse a disparar (unos diez minutos antes de C1) y la última que paré, ya después del atardecer. Tanto me despreocupé de ella que casi nos vamos sin recogerla…
Sony A7IV: los detalles del eclipse
Junto con los retratos con la A7II, los detalles del eclipse con la A7IV eran la parte más importante de toda la sesión. Con ella quería captar los diferentes momentos de la parcialidad, las perlas y el anillo durante C2 y C3, y la totalidad.
Como decía al hablar del equipo, la Sony A7IV estaba con el Sony 200-600, montada sobre el NOMAD con el kit de contrapesos para ayudar (aunque fuera un poco) al star tracker.
Al ser de día, la alineación fue con el móvil. Es un proceso lento (hay que dejar un tiempo para que la brújula del móvil se estabilice), pero funcionó muy bien. En el ensayo general de días previos, esta parte la había hecho muy rápidamente, con el tiempo justo, y luego tuve que reencuadrar cada 20 minutos. Sin embargo, en el día del eclipse y habiendo alineado con más calma, no sé si tuve que reencuadrar la cámara una sola vez.

Para los momentos de la parcialidad, entre C1 y C2, utilicé un intervalómetro externo para disparar una foto cada dos minutos. Los parámetros: ISO 100, f/8 y 1/320″.
Aunque había enfocado y revisado la foto antes de disparar el intervalómetro, más adelante (en una de las comprobaciones de enfoque y encuadre que había incluido en mi “guión”) vi que había perdido el enfoque. Había estado en el trípode un tiempo antes de encuadrar y enfocar (debería estar ya aclimatada), y tenía el soporte 3D del filtro solar haciendo sombra al objetivo, así como el panel aislante y reflectante para la cámara. Además, había pasado de nuevo el enfoque a automático para evitar que un roce en el anillo de enfoque arruinara las fotos, y tengo el enfoque disociado para evitar que intente enfocar en cada foto.
Fuera como fuese, todas las fotos de la parcialidad, hasta poco antes de C2 (la fotografía de abajo) no estaban enfocadas.

ISO 100, f/8 y 1/320″
Un poco antes de C2 paré el timelapse, quité el filtro, cambié los parámetros para fotografiar las perlas y el anillo (almacenados en la memoria 1 de la cámara) y, aunque durante C2 iba a disparar manualmente, cambié el intervalo entre foto y foto para el momento de la totalidad, y así ganar tiempo.
20 segundos antes de C2, empiezo a disparar secuencias de bracketing (5 tomas con 2 pasos de diferencia): ISO 100, f/8 y tiempos de exposición 1/2000 – 1/500 – 1/125 – 1/30 – 1/8.

ISO 100, f/8 y 1/125″

ISO 100, f/8 y 1/125″

ISO 100, f/8 y 1/500″
10 segundos después de C2, dejo de disparar y cambio los parámetros de la cámara a los de la totalidad, guardados en la memoria 2: bracketing de 5 fotos, con 3 pasos entre foto, con ISO 800 (400 en mi cámara, que era el ISO invariante), f/8.0 y 1/400 – 1/50 – 1/6 – 1.3″ – 10″. Por último, activo el intervalómetro. Recuerdo que, previamente, había cambiado el intervalo de 2 minutos a 16 segundos, que era el tiempo justo para que la cámara pudiera hacer todas las tomas de la secuencia.

Mientras la cámara está haciendo las secuencias de la totalidad, yo estoy ajustando el S50 y haciendo los retratos con la A7II de forma remota. 20 segundos antes de C3, el móvil me avisa que vuelva a la A7IV para detener el intervalómetro, pero está haciendo la última foto de la secuencia y esos 10 segundos se hacen eternos. Entre eso y cambiar los parámetros a los de la memoria 1, los utilizados en C2, me he perdido las perlas, pero llego a tiempo del anillo:

ISO 100, f/8 y 1/125″
Vuelta a la parcialidad: coloco el filtro Baader 5.0, los parámetros guardados en la memoria 3 (inicialmente ISO 100, f/8 y 1/125″, pero los tuve que ir adaptando) y disparo el intervalómetro con un tiempo de 2 minutos de intervalo.
Como decía, según iba bajando el Sol, la extinción atmosférica iba haciendo efecto y tenía que ir adaptando los parámetros de disparo, además de cambiar del filtro Baader a uno más suave, un ND de 10 pasos.

ISO 100, f/8 y 1/20″. Filtro Baader 5.0

ISO 400, f/8 y 1/400″. Filtro ND de 10 pasos
A la vista de esos parámetros, un filtro Baader 3.8 (o equivalente) habría sido mejor para este eclipse. Esos 4 pasos más de luz que deja pasar, se habrían podido gestionar al comienzo de la parcialidad (desde C1) con una velocidad de 1/5000, y se podría haber estado más tiempo usando ese filtro, antes de cambiarlo por otro menos restrictivo, o incluso poder continuar con él hasta el final.
A7V: el backup de la corona
Había leído y escuchado varias veces que la corona exterior se saldría de un encuadre con una focal muy larga, como un 600 mm. Para estar cubierto, utilicé la Sony A7V con un 70-200 a 200 mm.
Como solo necesitaba las fotos durante la totalidad, podía configurarla un rato antes y dejarla trabajando de manera autónoma. Así, 20 minutos antes de C2, encuadré, configuré los parámetros de la cámara (los mismos que en la A7IV: bracketing de 5 fotos, con 3 pasos entre foto, con ISO 800 (400 en mi cámara, que era el ISO invariante), f/8.0 y 1/400 – 1/50 – 1/6 – 1.3″ – 10″), encendí el tracker, empecé a disparar con un intervalómetro externo y protegí de nuevo el equipo (objetivo y cámara) con el panel aislante.
Justo antes de C2, quité el aislante para que, ahora sí, la cámara pudiera ver el Sol. Pasado C3, puse la tapa del objetivo y apagué la cámara. La siguiente imagen es el RAW sin revelar (incluso sin recorte) de la fotografía base de la secuencia de bracketing:

ISO 400, f/8.0 y 1/6″
Una vez en casa, efectivamente pudo captar rayos de la corona que a 600 mm quedaban cortados, pero quizás porque no he sabido sacar todo el provecho que se podía, el resultado no merece la pena. Y más teniendo en cuenta que aquí sí que no pude rescatar nada del earthsine, como sí ocurrió con el 600 mm.
3. El procesado: Rescatando la luz cenicienta (earthshine)
Conseguir el earthsine era uno de mis objetivos en este eclipse: revelar los detalles de la superficie de la Luna (cráteres y mares) que está siendo iluminada únicamente por el tenue reflejo de la luz de la Tierra. Y eso requiere unos tiempos de exposición muy largos: 3 segundos a f/8 e ISO 800, según la calculadora de Xavier M. Jubier, y 10 segundos según las correcciones de mi calculadora, para el estado real de nubosidad del cielo.
Pero claro, esos tiempos de exposición son muy largos y requieren usar un tracker para que la Luna no salga movida. Más por locura que otra cosa (no tenía nada que perder), me fui a por esos 10″ con el 200-600 de Sony y el NOMAD con el kit de contrapesos.
Estos son los RAW sin revelar de las cuatro primeras fotos de una de las secuencias de bracketing de la totalidad (la más sobreexpuesta la veremos más adelante):




El RAW de la foto más sobrexpuesta tiene este aspecto, sin textura ni en la corona ni en la Luna, pero con la luz de la Luna sin quemar:

ISO 400, f/8.0 y 10″
Inicialmente no conseguí rescatar el detalle de la Luna (veía manchas, pero pensé que eran artefactos del revelado, consecuencia de estirar tanto la foto), y llegué a pensar que había hecho algo mal o que no era posible. Al ser un eclipse muy próximo al horizonte, muy afectado por la extinción atmosférica, quizás no era posible captar esos detalle.
Unas semanas después, vi una foto en redes sociales donde se observaba ese detalle, y la utilicé como base para comprobar esos artefactos que había visto en mi foto. Después de abusar de los deslizadores de claridad y borrar neblina en Lightroom, conseguí que esas manchas se vieran más, y se parecieran a los detalles de la foto que había visto. Puff, ¡qué subidón! ¡Lo había conseguido!
Ahora ya sí, con un poco más de mimo en Lightroom (es decir, contraste, curvas, borrar neblina, claridad y textura) llegué a un punto en el que conseguí sacar detalle sin cargarme (mucho) la foto:


Uní las 5 fotos de una única secuencia de bracketing y conseguí algo de detalle en la Luna, pero a costa de un ruido muy visible. Por suerte, había llegado a disparar 4 secuencias de bracketing durante la totalidad y pude usar 3 de ellas para apilar las fotos de 10″ (la última de las 4 fue muy próximo a C3 y tiene mucha luz por la parte inferior derecha de la Luna). Me había perdido las perlas en C3, pero había podido conseguir salvar el earthsine.
Ahora sí, apilando las 3 tomas de 10″ consigo reducir algo el ruido (la foto final sigue teniendo mucho ruido en la Luna), y queda algo más limpia.
En resumen: 5 exposiciones diferentes (cuatro para la corona y las fulguraciones, desde 1/400 a 1.3″, y una para el earthshine, de 10″), con apilado de 3 tomas de 10″ para poder eliminar parte del ruido que sale al sacar detalle en la Luna. Reveladas en Lightroom, pasadas a Photoshop para alinear todas las tomas y continuar con el procesado, sacando más detalle y eliminando algo más el ruido.

Gracias de nuevo a MPB por patrocinar este artículo. Todas las cámaras y objetivos mencionados aquí puedes encontrarlos en MPB, la plataforma líder en Europa para comprar, vender e intercambiar cámaras, objetivos y accesorios de segunda mano.